Cómo educar para la protección del medioambiente

No se puede amar lo que no se conoce, ni defender lo que no se ama (Leonardo Da Vinci)

Esta máxima resume a la perfección nuestra filosofía en el Colegio San Gabriel.

Hoy en día, la sociedad muestra una preocupación creciente por el cambio climático, la reducción de plásticos y la sostenibilidad.

Sin embargo, para que esta preocupación se transforme en acción, es necesario educar para la protección del medioambiente desde la infancia, integrando la naturaleza en el día a día escolar.

Grupo de niños de primaria realizando una actividad de observación y aprendizaje colaborativo en el huerto del centro.

La inteligencia naturalista: más allá de los libros

Para que la educación ambiental sea efectiva, en nuestro centro de Zaragoza aplicamos la teoría de las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner.

No todo el aprendizaje debe centrarse en la lingüística o la matemática; la inteligencia naturalista es clave para comprender los procesos de nuestro hábitat y los ecosistemas que nos rodean.

Potenciar esta capacidad permite al alumnado:

  • Interiorizar el respeto por el entorno de forma innata y emocional.
  • Identificar y clasificar especies de flora y fauna local.
  • Comprender la simbiosis entre elementos naturales (como la relación entre setas y árboles).

Clases al aire libre: El entorno como recurso pedagógico

La manera más inmediata de asentar estos conocimientos es la realización de clases en el exterior. En San Gabriel, rodeados de pinares y del canto de los pájaros, la teoría se vuelve vivencial.

La posibilidad de realizar tareas vinculadas al medio natural —desde estudiar la importancia de los invertebrados hasta calcular la huella de carbono que generamos— crea en el alumnado un sentimiento de respeto y protección por todo lo que nos rodea.

Metodologías activas para salvar el planeta

Cuando se realizan casos prácticos relacionados principalmente con animales, los alumnos generan una gran motivación ya que es algo a lo que están acostumbrados. Las simples mariposas que revolotean en primavera, pueden enseñar la importancia de los insectos en la polinización de las plantas, o la simbiosis que realizan las setas con los árboles. 

Hay alumnos que sienten frustración y aburrimiento en las aulas, pero cuando se sientan en una mesa de madera, rodeado de árboles, su actitud generalmente mejora. De este modo, sienten respeto por dónde están, y es fácil que sientan una necesidad intrínseca de mantener lo que tienen. 

Cuando se crece con ese sentimiento, la protección hacia el medioambiente se interioriza de tal modo, que se intenta educar a las personas de alrededor en el mismo sentimiento, llegando desde los pequeños a las personas más mayores. 

Volviendo al comienzo del artículo, cada vez existe más educación ambiental en los colegios y el entorno social, muchos estudiantes están comprometidos con eslogan como “Save the planet”, “No hay un planeta B”,”Reduce, Recicla, Reutiliza”,etc.

Pero aún queda un largo camino hacia el respeto y la protección del medioambiente, que con las nuevas metodologías y la teoría de las inteligencias múltiples, los alumnos desarrollan y se involucran palpando la naturaleza.

¿Quieres que tus hijos crezcan amando y protegiendo la naturaleza?

En el Colegio San Gabriel de Zuera, el respeto por el planeta es un pilar fundamental de nuestra educación integral. Te invitamos a conocer nuestras instalaciones y descubrir cómo nuestras metodologías activas preparan a los líderes del cambio ambiental.

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