Resumen de hitos 2025-2026
El calor veraniego ha llegado para quedarse y, una vez más, las aulas de nuestro colegio se van quedando en un apacible silencio.
Parece que fue ayer cuando iniciábamos este viaje en septiembre, con las mochilas cargadas de cuadernos por estrenar, con los nervios propios de una nueva aventura y el corazón expectante por lo que el Señor nos tenía preparado para este curso.
Ahora, tras estos nueve meses, nos toca volver la vista atrás para recorrer —ya con calma y agradecimiento— el camino que hemos hecho juntos.
Un año que hemos vivido bajo el lema de «Semillas de Pasión» y que nos ha invitado —entre trabajos, patios, estudios, proyectos y juegos— a descubrir el amor de Dios en lo sencillo, con esperanza, procurando acoger y cuidar a cada uno sin hacer acepción de personas.

1. Sembrar para los demás
Después de un curso de trabajos y de sembrar con mimo en el corazón de nuestros alumnos, es de justicia recordar aquellos proyectos que han definido nuestro caminar este año.
En otoño comenzamos con nuestras campañas solidarias —el DOMUND— y en Navidad tuvimos la Operación Juguete, junto a la carrera solidaria.
Entre medias, por ser el Año Jubilar de la Esperanza, peregrinamos junto a otros muchos colegios a la plaza del Pilar, donde todos a una pudimos celebrar y coger fuerzas para lo que estaba por venir.

En octubre también celebramos a san Pablo de la Cruz, quien nos recuerda que nuestro fundamento es encontrar esperanza en la Cruz de Jesús para luego salir a compartir su amor.
Y, llegado el Adviento, nos visitaron algunos religiosos pasionistas, para recordarnos que, entre todas las opciones que uno puede tomar en la vida, una es la de entregarnos a los demás como religiosos pasionistas.
Asimismo, hemos dado continuidad a proyectos que ya son seña de identidad en San Gabriel, como la cooperativa escolar en 6.º de Primaria.
A través de ella, los chicos y chicas asimilan nociones básicas de economía y, de manera muy especial, aprenden a tomar decisiones en común, a ceder cuando es necesario y a asumir responsabilidades por el bien del grupo.

2. Cultivando el talento
Un año escolar está lleno —a rebosar— de proyectos y acciones que estimulan la creatividad y el buen hacer de nuestros alumnos.
Siempre hay, por ejemplo, espacio para la reflexión y el crecimiento personal, sea en las tutorías semanales, donde se trabajan distintos aspectos del crecimiento personal e interior del alumno, como en las tutorías de pastoral, donde se esponja el espíritu y se preparan nuestras celebraciones más importantes: que si el calendario de Adviento, que si unas flores gigantes para el Día de la Paz, que si un recuerdo familiar para Todos los Santos, que si toda una representación de la Semana Santa, etc.
En conjunto, la participación de nuestros alumnos ha sido verdaderamente enriquecedora en muy diversas disciplinas.
En las letras y los idiomas:
Empezamos con la English Week allá por Halloween y, además del Día del Libro —que se celebra por todo lo alto en el mes de abril— hemos tenido coloquios con varios autores, teatro sobre ilustres personajes de la literatura, cuenta cuentos y clubs de lectura.

Además, celebramos con mucha alegría los éxitos de nuestros alumnos, que año tras año se siguen presentando a certámenes de escritura —microrrelatos y relatos cortos, sobre todo—, en los que algún premio siempre nos llega; lo que nos anima a seguir cultivando la escritura como vía de expresión personal.
En la ciencia y la tecnología:
Participamos activamente en actividades de fomento de las vocaciones científicas, el congreso STEAM, en las olimpiadas matemáticas, Zinkers —que nos hemos llevado el premio de Aragón— y programas como Technogirls, además de poner a prueba el ingenio de nuestros jóvenes en la First Lego League.
En el arte y la música:
La música es el alma de San Gabriel.
Desde la celebración de Santa Cecilia hasta el musical de final de curso, pasando por los concursos de villancicos y certámenes de coros, las notas musicales han resonado con fuerza.
El programa de innovación musical sigue dando sus frutos, y cada vez son más —y mejores— los alumnos que van acompañando su educación con un instrumento; forma ideal —todo sea dicho— de cultivar el cuerpo, el espíritu y la sensibilidad al tiempo que la mente.

3. Experiencias y encuentros que nos hacen crecer
Ningún alumno crece —y menos una clase entera— si toda la educación fuera solo cosa del aula. Por eso, como otros años, hemos tenido varias salidas, excursiones y convivencias repartidas durante el curso. Salir del entorno escolar nos ayuda a mirar al compañero con otros ojos —los ojos del corazón— y a descubrir que convivir es, ante todo, un ejercicio de acogida mutua.
Por eso, este año ha habido convivencias desde los pequeños de 5º de Primaria hasta los alumnos más mayores de Grado Medio. Todas ellas —huelga decirlo— ayudan a que la clase se consolide como grupo y, de una manera u otra, entre juegos, risas, reflexión y oración, todos van creciendo poco a poco.
También hemos tenido el viaje de fin de curso de 2.º de Bachiller, que este año han ido a conocer Roma.
El resto de cursos también han tenido sus excursiones, desde —por ejemplo— una granja en Infantil, una reserva natural en Primaria o el pirineo en Ansó en Secundaria.

4. Recoger los frutos y mirar al futuro con esperanza
Conforme se acercaba el final del curso, también hemos recogido parte de lo sembrado. Con mucha alegría, en el mes de mayo —además de celebrar a María— tuvimos las graduaciones de 2.º de Bachiller y de Grado Medio. Así como la celebración de las Primeras comuniones y, ya en junio, las confirmaciones, momentos ambos de honda emoción familiar y de renovación de nuestra fe.

También tuvimos a finales de mayo el ya consagrado musical —este año, «Vaiana»—, que une a todo el colegio en un proyecto común, tanto en el desarrollo de las asignaturas como fuera de ellas, donde cada uno tiene su lugar y su aporte particular. Y cerramos el fin de semana con el día de las familias.

Para nuestros alumnos de 2.º de Bachillerato, estas semanas han sido de intenso trabajo y atención, preparando las pruebas de acceso a la universidad con el deseo de afrontar su futuro con confianza. Nos enorgullece su esfuerzo —y su 100% de aprobados, todo hay que decirlo—, y vemos en ellos a personas preparadas para dejar su propia huella en la sociedad.
Ahora que se abren las semanas de vacaciones, os invitamos a buscar momentos de sosiego y de paz, dos cosas muy necesarias. Mientras las aulas descansan, el equipo de profesores ultimamos el cierre de este curso y la apertura del que viene, con el deseo firme de que el curso que viene sea, al menos, tan positivo como el que cerramos.
Queridos padres, alumnos, profesores o personal de servicio, gracias por haber formado parte de este curso de «Semillas de Pasión». Gracias por tu confianza, por tu ayuda, y por caminar a nuestro lado. Que la Virgen del Pilar os cuide en este tiempo estival y que disfrutéis de un merecido descanso en familia.
¡Hasta el curso que viene! ¡Feliz verano!



