Pocas son las personas relacionadas con el ámbito de la educación que hoy en día no hayan oído hablar del Flipped Classroom. De hecho, cada día son más los docentes y los colegios que se animan a usar este modelo pedagógico tan en auge y que implica un aprendizaje mucho más real y práctico. 

¿Cuáles fueron los orígenes?

En 2004, Bergman y Sams, dos profesores de química dell Woodland Park High School, una escuela situada en un medio rural, donde los estudiantes perdían muchas horas de clase debido a actividades deportivas u otro tipo de actividades, dieron con la solución a lo que el entorno les demandaba. 

Ésta la encontraron en la tecnología, grabando sus lecciones y convirtiéndolas en video presentaciones. A esta técnica la llamaron “pre-broadcasting”, donde los estudiantes veían la presentación antes de ir a clase y luego en el aula se producía un debate.

¿En qué consiste?

El flipped classroom  o clase invertida es un modelo pedagógico que invierte el proceso de enseñanza tradicional y sustituye las explicaciones magistrales de las clases por otro tipo de actividades en el aula que facilitan el aprendizaje real de los alumnos, donde ellos  son el principal motor de su aprendizaje a través de trabajos por proyectos, gamificación o recursos más activos.

En otras palabras, el aspecto más teórico se deja para casa, a través principalmente de vídeos de corta duración, correspondiéndose con los niveles más bajos de la taxonomía de Bloom.

Debido a todo esto las clases se convierten en el auténtico centro del aprendizaje, y todo ese tiempo dedicado en clase a explicaciones es sustituido por tiempo de calidad, basado en aprendizaje cooperativo, proyectos, desarrollo de las inteligencias múltiples, donde el alumno pasa a ser realmente el protagonista de un aprendizaje significativo. En este caso se trabajan los niveles más elevados en la taxonomía de Bloom, como son crear, evaluar, analizar y aplicar.

Ventajas de este modelo

Son muy numerosas y las podemos resumir en seis:

  • La primera es que se genera más tiempo de colaboración entre los estudiantes, no sólo es una gran manera de aprender sino también de desarrollar estrategias de trabajo en grupo.
  • La segunda es que el profesor aumenta de forma considerable el tiempo que puede dedicar a cada estudiante de forma individual, y eso resulta muy motivador para ellos.
  • La tercera es que anima a los estudiantes a acudir a clase preparados con preguntas e ideas, favoreciendo su sentido de la responsabilidad.
  • La cuarta es que los alumnos aprenden a su propio ritmo, esto atiende a la enorme diversidad dentro de las aulas.
  • La quinta es que el contenido resulta más enriquecedor, ya que el modelo flipped anima a explorar mucho más a través del acceso a múltiples fuentes y recursos que facilitan la comprensión de la materia.
  • Y la sexta y última es que los alumnos que no asisten a alguna clase por enfermedad, no pierden la lección.

Aplicación real en escuelas

En pocos años se ha producido un incremento exponencial en la utilización de este modelo en los cinco continentes y cada vez se  apuesta más por esta forma de enseñar.

En España, la evolución ha sido muy rápida, y ya hay escuelas y colegios que apuestan por la utilización de este modelo en todas las etapas educativas.

Las razones para su utilización son amplias, y van desde la satisfacción de los alumnos y alumnas hasta la mejoría en los resultados académicos en materias clave de nuestro sistema educativo.