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Percusión corporal. Otra forma de hacer música.

19 junio, 2024

La música es una de las artes que conforman el grupo de artes mayores denominadas así desde el Renacimiento. Cuando escuchamos la palabra música la relacionamos directamente con tocar instrumentos, escuchar canciones o incluso bailar. Melodía, ritmo y movimiento nos vienen a la mente como componentes indispensables de la misma. 

Ritmo y movimiento son dos conceptos musicales que aparecen desde que el ser humano puebla la faz de la tierra. Danzas tribales o marchas militares se rigen por ellos. El cuerpo es parte fundamental de las mismas. De este concepto emana la música corporal, más conocida como Body percussion: una forma de crear los ritmos, de trabajar la expresión musical con el único recurso con el que contamos desde que nacemos: Nuestro propio cuerpo. 

¿Qué habilidades se desarrollan con la percusión corporal?

La percusión corporal requiere participar de forma completamente activa. Con ella mejoramos la coordinación motora, aumentamos nuestra concentración y mejoramos la memoria, se fomenta la imaginación y descubrimos nuestro propio cuerpo. Una obra interpretada con Body percussion trabaja la coordinación, el movimiento, la percusión, la audición… creando una coreografía en la que el intérprete se convierte en parte del ejercicio musical. 

A diferencia de otros instrumentos, éste no requiere una técnica propia y/o compleja, por lo que es un hándicap a tener en cuenta para practicar con nuestros estudiantes los aspectos musicales que se quieren trabajar sin tener que aprender a tocar un instrumento.

Cuando trabajamos percusión corporal en el colegio San Gabriel no solo trabajamos la perfecta ejecución de los ritmos y de las coreografías creadas. Vamos más allá. Buscamos las sonrisas y la alegría de los jóvenes, las miradas de complicidad dentro del grupo al cual cada uno pertenece como pieza clave de un resultado final en el que cada uno cumple su parte, memoriza y pone en práctica el ejercicio musical con un único instrumento: su propio cuerpo.

¿Qué se trabaja?

La percusión corporal fomenta mucho la improvisación, al no requerir una técnica compleja, el alumnado propone las diferentes partes del cuerpo con las que tocar los ritmos, lo que crea una estrecha relación entre el músico y la obra, ya que la considera suya.

Se esfuerza porque el resto de compañeros aprendan esa improvisación rítmica, para que el grupo la interprete a la perfección y así se van forjando las diferentes partes de la obra. En este papel es clave la guía del profesor, que orientará y ayudará a un alumnado que está mas que motivado al ver cómo sus ideas si tienen cabida en la interpretación musical.

Está demostrado que un alumno motivado se esfuerza y consigue mejores resultados y si encima lo hace de una forma lúdica, como puede ser el trabajo de la percusión corporal, se consigue el tándem perfecto.

Así que, familias, si un día veis a vuestro hijo en su cuarto tocando palmas, haciendo chasquidos con sus dedos o golpeando su pecho… déjalo… está consiguiendo desarrollar muchas cosas gracias a la percusión corporal.

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