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La vocación en la enseñanza

28 junio, 2023

Creo que para todo trabajo es imprescindible una gran dosis de vocación para que nunca suponga un “castigo divino” levantarse todos los días, y especialmente hay que tenerla en los trabajos que se realizan por y para las personas.

En mi caso, que ya peino canas y estoy en la recta final de mi vida laboral, llego a la conclusión de que he tenido el mejor trabajo del mundo: EDUCAR.

Con 18 años no era este mi plan de futuro pero con 62 no cambiaría mi trabajo por nada del mundo. Creo que he vivido-sufrido 7 reformas educativas, he disfrutado el paso a la democracia, la evolución socio-económica de esta país y la de nuestros alumnos y familias.

Diría que cualquier tiempo pasado… ¡es distinto!. En educación, a lo largo de estos más de 40 años ha habido un salto cualitativo Importante: desde el libro de texto y en mi opinión escasos recursos hasta modelos tecnológicos e innovadores (flipped-classroom, inteligencias múltiples, trabajo por proyectos, interdisciplinariedad,..); del “café para todos” a una atención a la diversidad fundamental (al menos en San Gabriel); de memorizar una teoría y volcarla en un examen hasta la actual adquisición de competencias que hagan que nuestro alumnado pise la realidad, la comprenda y sea autónomo, libre, comprometido, solidario y responsable; de familias absolutamente tradicionales a modelos familiares variadísimos; de la mitad femenina de la sociedad a la sombra y poco considerada a una mayor igualdad y reconocimiento; del creer que “la letra con sangre entra” a conseguir el éxito con cariño, afecto y un mayor esfuerzo con aquéllos que te necesitan más … y de tantas cosas.

Hablábamos de vocación, pues ésta va creciendo con la experiencia, con la vida, en este trabajo tan bello que es educar, acompañar, aprender de tus alumnos, enseñar no sólo conocimientos, también y sobre todo, a ser personas valiosas, importantes, irrepetibles, (les digo a veces que son obras de arte ÚNICAS, como “Las Meninas” de Velázquez), respetuosas,...

La vocación es no tirar nunca la toalla. Si hoy ha sido un día nublado, empezar con sol el día siguiente ya que seguro que tus alumnos, es muy probable, te den una bonita sorpresa. La vocación, en educación, es ayudar, comprender, ser empático, exigente cuando toca, decir qué está bien y qué mal, es tender la mano cuando se tropieza y decir “venga, levanta, que lo puedes conseguir”, es no sentir rencor por nada ni por nadie (¡son chavales que están aprendiendo a ir por la vida!) es servir a los demás desde el lugar que tú has elegido y hacerlo de manera que te haga feliz.

¡He aprendido tanto de tantos en tantos años!

Y de repente, un día alguien se te acerca y te dice “hola, ¿te acuerdas de mi?”  te da un par de besos y un achuchón y piensas que algo has hecho bien.

¡Bella labor esta de educar! GRACIAS.

                                                                            Charo Zubieta. Profesora de Historia

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