Deportes Infantil

 

Los estudios actuales sobre el deporte infantil y la actividad física que realizan los niños, revelan que la actividad que estos realizan se han visto  reducida drásticamente. A partir de los nueve años comienza el principio de una época de inactividad en la que los niños están más inmersos en las pantallas y las redes sociales que en la actividad física y el deporte. También influye que el estilo de vida actual esté más centrado en las grandes ciudades y no tan cerca de la naturaleza, lo que supone una reducción de actividades creativas y de movimientos. 

El niño que juega crea, y esta actitud le lleva al desarrollo de valores, capacidades y habilidades sociales. 

El movimiento está presente desde la concepción y durante toda la vida del ser humano, posibilitando la relación con los demás y con el mundo.

La importancia  del juego, la actividad física y el deporte en el desarrollo integral de la persona.

El juego permite que la persona interactúe, asimile y comprenda la realidad que le rodea. Nunca se debe dejar de jugar porque esto tiene unos beneficios enormes para nuestra salud mental y física, se tenga la edad que se tenga. 

La actividad física la entendemos como ejercicios físicos generales que se pueden realizar solos o acompañados, con instrumentos o sin ellos. Esta desarrolla las habilidades motrices básicas y deportivas y puede ser una buena elección cuando los niños se hacen mayores y dejan de jugar. 

El deporte se caracteriza por su exigencia de rendimiento y espíritu competitivo, pero también por el trabajo en equipo y el compañerismo. 

Valores que la sociedad necesita.

En edades infantiles el deporte permite afianzar todos estos valores citados anteriormente. Si desde pequeños se crean hábitos de compromiso dirigidos hacia el deporte visto como actividad física y también hacia los compañeros, se conseguirá que el niño en su etapa adulta interiorice estos aprendizajes y los conciba como algo natural.

Por otro lado, se debe tener en cuenta que el deporte se caracteriza por un rasgo competitivo por lo que el niño debe conocer las diferentes normas que se plantean para poder llevar a cabo su práctica.

Este proceso de aprendizaje es largo y requiere un proceso metodológico que le permita completar las diferentes etapas relacionadas con el nivel de desarrollo de elementos técnicos y de adquisición de fundamentos, consolidación y aplicación. Por lo que se ha de contemplar el nivel de maduración del niño en cada momento y no caer en el error de exigirle determinadas acciones tanto físicas como mentales.

Según diferentes autores, al final de la etapa previa a la escuela, el niño evoluciona desde el juego ilusorio al real, desarrollando capacidad para moverse a través de espacios que le generan incertidumbres y dificultades, siendo capaz de participar en juegos reglados. De este periodo sale preparado para participar en juegos sociales, donde se requiere la participación de un grupo organizado, preparándose para los juegos de competición.

La falta de posibilidad de movimiento en grandes ciudades amplía la oferta de actividades deportivas, si no se respetan los periodos evolutivos y madurativos del niño, se corre el riesgo de que niños que no están todavía preparados para competir puedan vivir el deporte infantil como algo negativo y provoque un abandono prematuro, como muchos datos recogen en la actualidad.