¿Qué son las metodologías activas y por qué importan?
Es necesario a día de hoy realizar una reflexión sobre cuáles son las estrategias de enseñanza-aprendizaje del futuro. Una estrategia, a modo general, se puede considerar como una guía de las acciones (actividades, técnicas y recursos) que hay que seguir para alcanzar un objetivo.
Dicho objetivo es que el alumno aprenda de una forma significativa y autónoma cada uno de los distintos contenidos del currículo, haciendo con ello más efectivo el aprendizaje de los mismos.
Para poder analizar cuáles serán las estrategias de enseñanza-aprendizaje del futuro, se debe tener en cuenta hacia dónde va ese futuro, ya que cada día hay una mayor influencia de la tecnología e información que nos rodea, y los cambios (sociales, políticos y económicos) son más rápidos.
Por todo ello es necesario que los docentes se adapten a ello de una manera adecuada, y cómo no, enseñar a los alumnos a que puedan hacerlo ellos.
Es necesario por tanto ir avanzando y proponiendo nuevas metodologías de aprendizaje, diseñando nuevas estrategias de enseñanza que permitan al alumno mejorar su aprendizaje y puedan hacerlo desde una manera cada vez más autónoma y eficaz a lo largo de su desarrollo educacional. Es en este punto donde es de carácter obligado hablar de metodologías activas.
Beneficios de las metodologías activas
Las metodologías activas poseen un enfoque que tiene como objetivo que el alumno adquiera un mayor protagonismo en el proceso de enseñanza-aprendizaje que se lleva a cabo en el aula.
Buscan que el alumno tenga un rol protagonista en su aprendizaje, a diferencia de las enseñanzas tradicionales, donde el docente es la fuente principal de conocimiento. Entre sus principales beneficios destacan:
Mayor motivación y compromiso del alumno.
Desarrollo de pensamiento crítico y habilidades de resolución de problemas.
Aprendizaje más significativo y conectado con la realidad.
Fomento de la colaboración y trabajo en equipo.
Preparación para los retos del siglo XXI.
Tipos de metodologías activas
Este tipo de metodologías busca reorientar el proceso hacia el alumno, para que adopte una actitud activa en su propio aprendizaje; al contrario de lo que sucede en las enseñanzas tradicionales donde éste habitualmente adopta una actitud pasiva (en las que el docente es la fuente de todo el saber y el centro del proceso).
Existe un abanico amplio de dichas metodologías, exponiendo a continuación varias de ellas:
Aprendizaje basado en proyectos (ABP)
Esta dinámica de enseñanza es compleja y muy profunda ya que puede implicar desde el desarrollo de rutinas puntuales, hasta el trabajo basado en sistemas estructurados en los que los alumnos establecen relaciones de dependencia grupal con sistemas de evaluación variados.
Aprendizaje cooperativo
Implica trabajo en equipo estructurado.
Fomenta la interdependencia positiva entre alumnos.
Se evalúa tanto de manera individual como grupal, promoviendo responsabilidad compartida
Visual thinking
Utilización de rutinas y destrezas de pensamiento junto con mapas mentales para la organización, estructuración y visualización del proceso de aprendizaje, los cuales van variando en dificultad y complejidad según el nivel educativo en el que se aplica.
Flipped classroom (clase invertida)
Enfoque pedagógico y metodológico que se basa en entender al estudiante como centro del proceso educativo, y que lleva a personalizar el aprendizaje de cada estudiante.
Para ello se le ayuda a asumir el peso y la responsabilidad de su propio progreso y desarrollo personal, utilizando la tecnología digital como herramienta necesaria para llevar a cabo dicha personalización.
Al mismo tiempo se fomenta un aprendizaje más profundo, flexible y creativo, de modo que el profesor adquiere el papel de guía, mentor y consejero en el camino de cada alumno hacia el alcance y logro de sus metas (Touron, J.).
El papel del docente en las metodologías activas
El profesor ya no tiene la exclusiva en cuanto a fuente de conocimiento, sino que se tiene que convertir en un guía en el proceso de formación de la misma.
Es por ello que los docentes deben disponer de todas y cada una de las herramientas del siglo XXI para que los estudiantes sean plenamente competentes, permitiéndoles y ayudándoles a escalar desde el recordar hasta crear.
Para alcanzar dicho fin, es necesario que la innovación educativa combine tanto metodologías activas como herramientas reales que ubiquen al alumnado en el centro del proceso de aprendizaje.
Las metodologías activas en educación
Estas metodologías transforman el aula en un espacio donde los alumnos desarrollan competencias reales, aprenden a aprender de manera autónoma y se preparan para los desafíos actuales y futuros.
En el Colegio San Gabriel, aplicamos estas metodologías para potenciar el aprendizaje y el desarrollo integral de cada estudiante, asegurando que la innovación educativa sea tangible y eficaz.



