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Rutinas de pensamiento emocional

29 mayo, 2024

Las emociones son un componente fundamental en el desarrollo de niños y adolescentes.
Trabajar las emociones en el contexto escolar ayuda a los estudiantes a entenderse mejor a sí mismos y a los demás, facilitando un ambiente de aprendizaje positivo y constructivo.

Dinámicas grupales
Las actividades que promueven la identificación y verbalización de las emociones, ayudan
a los estudiantes a comunicar sus necesidades de manera clara y reducen el riesgo de
acumulación de tensiones que puedan interceder en su rutina diaria.

En educación primaria, una de las dinámicas utilizadas para ello es la de “lágrima, tirita, corazón”, que consiste en que cada estudiante elija a un compañero o compañera para
darle una “lágrima” si le ha hecho daño emocional, un “corazón” si le ha hecho sentir bien,
o una “tirita” si siente que ha podido herir sus sentimientos y quiere pedir perdón. Esta
práctica promueve la empatía y la comunicación abierta, permitiendo a los estudiantes
reconocer y expresar sus emociones de manera respetuosa y conocer las de sus iguales.

Resolución de conflictos
Además de realizar dinámicas para el aprendizaje socio-emocional, el educador se
presenta como mediador y guía para ayudar a los estudiantes a dialogar cuando surgen
conflictos en el día a día. Se hace de una forma positiva, en la que todos dan su punto de
vista, se ponen en el lugar de los demás y de esta manera, llegar a una solución justa
todos juntos. Además de ayudar a resolver el conflicto, esta mediación ayuda a desarrollar habilidades valiosas para la vida.

Todo ello fortalece los lazos entre los compañeros, fomentando la introspección y
contribuyendo a un ambiente de apoyo emocional. Los estudiantes aprenden a valorar las
emociones de los demás y a responsabilizarse de sus propias acciones, lo cual es
esencial para la construcción de un entorno escolar positivo y saludable.

“Piensa y Respira en San Gabriel”
Este año, hemos implementado la dinámica de “Piensa y Respira” que consiste en
dedicar cinco minutos al día a un momento de tranquilidad, donde los alumnos practican
la respiración profunda y reflexionan sobre sus emociones. Cada día se hace una rutina diferente, pensar propósitos, dar las gracias o pintar mandalas son algunas de ellas.

Esta relajación diaria tiene múltiples beneficios, ayuda a los estudiantes a calmarse,
reduciendo el estrés y la ansiedad y les ofrece una pausa para conectar con sus
sentimientos. Además, realizarlas tras el recreo ayuda a conectar el momento de juego
con la vuelta al trabajo, mejorando la capacidad de concentración y contribuyendo a
generar una actitud positiva al comienzo de la siguiente clase.

En conclusión, las rutinas de pensamiento emocional son esenciales para el desarrollo integral de los estudiantes, mediante diversas dinámicas como “Piensa y Respira” y “Lágrima, Tirita y Corazón” promovemos el bienestar emocional, el apoyo emocional y la
salud mental escolar. Proporcionar a los estudiantes un espacio seguro para expresar y
gestionar sus emociones no solo mejora su experiencia educativa, sino que también les
prepara para enfrentar los desafíos de la vida con resiliencia y empatía.

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