El principio de un año nuevo siempre actúa como un punto de inicio, como un reseteo en nuestra mentalidad , y es un momento que se debe de aprovechar para celebrar los retos conseguidos y afrontar de una manera clara y decidida los retos y dificultades que están por venir.
Pero esto no debe de quedarse en una lista más o menos larga de propósitos que queremos conseguir en el nuevo año sino algo que sea realmente alcanzable y para lo que debemos de reflexionar previamente.
En esta etapa del curso, especialmente en Primaria y Secundaria, la motivación académica puede verse afectada por el cansancio, la frustración o la presión de los resultados del primer trimestre. Por eso, es fundamental transformar los clásicos “propósitos de año nuevo” en objetivos realistas, alcanzables y, sobre todo, compartidos entre familia, alumno y colegio.
Extendiéndose al terreno académico de nuestros hijos e hijas es importante una reflexión donde puedan intervenir de forma activa.
En el Colegio San Gabriel, entendemos que el aprendizaje no se basa solo en notas, sino en acompañamiento, orientación y crecimiento personal. Por eso, proponemos una forma diferente de afrontar el segundo trimestre: desde la reflexión, la motivación interna y el apoyo constante.
El balance del primer trimestre. ¿Qué hemos aprendido?
Analizar el primer trimestre no significa señalar errores, sino comprender el proceso de aprendizaje de cada alumno.
Más allá de las notas: hábitos, emociones y método de estudio
Es obligatorio mirar hacia lo realizado en el primer trimestre para que la reflexión y los propósitos académicos sean lo más certeros posibles. Pero no con una mirada de juzgar sino con una mirada que afronte el futuro sin miedo.
Para ello, es obligatorio y necesario no quedarse exclusivamente con la fría nota numérica que aparece en el boletín de notas sino profundizar en los hábitos y en encontrar la causa de los posibles suspensos o notas mejorables.

También es necesario un análisis de aquellas materias con resultados negativos, no se pueden quedar con “Se me dan mal las matemáticas” , sino en preguntas más concretas como:
- ¿Faltó base? (el problema se debe a conceptos no aprendidos en otros cursos)
- ¿Faltó técnica? (aunque conocía la teoría no sabía aplicar las fórmulas correctamente)
- ¿Faltó gestión emocional? (sufrió un bloqueo en la prueba escrita)
- ¿Faltó tiempo? (empezó a estudiar dos días antes)
- ¿Faltó trabajo y esfuerzo en clase? (Realizó los problemas necesarios para aprender).
En un colegio que apuesta por la atención personalizada como el Colegio San Gabriel, este análisis se realiza de forma conjunta entre profesorado, alumnado y familias, entendiendo que cada alumno aprende a un ritmo diferente.
Mentalidad de crecimiento: aprender a no rendirse
La llamada mentalidad de crecimiento (growth mindset) es clave en el desarrollo académico y personal de niños y adolescentes. En etapas educativas tempranas, el cerebro es especialmente plástico, y cada reto afrontado sin rendirse fortalece nuevas conexiones neuronales.
Cómo fijar propósitos académicos realistas y motivadores
Uno de los errores más habituales en los propósitos académicos es confundir ambición con presión. Cuando los objetivos no son realistas, la motivación inicial desaparece rápidamente y da paso a la frustración.
Generalmente el entusiasmo al principio de enero, si los propósitos no son realistas, no llegan mucho más allá de febrero.
Realmente merece la pena generar propósitos que sean tangibles y sobre todo deben nacer a partir de una necesaria motivación interior o intrínseca del propio alumno o alumna.
Para conseguir esto hay que superar cualquier bloqueo o riesgo a que ocurra. Si uno de nuestros hijos o hijas suspende una materia de forma repetida se crea una “indefensión aprendida” y siente que haga lo que haga, va a fracasar en su intento, y esto provoca que deje de intentarlo.
Para evitar esto, hay que trabajar la autoeficacia, que se logra mediante pequeñas victorias. No es cuestión de generar propósitos enormes e inalcanzables, sino propósitos pequeños y manejables por ellos y ellas. Es mucho más correcto decir “ Hoy voy a entender este pequeño concepto”, en lugar de “ Voy a aprobar toda la materia”.
Objetivos SMART: aprender a estudiar con método
En el acompañamiento académico que realizamos en San Gabriel, enseñar a planificar y organizar el estudio es tan importante como el contenido de cada asignatura.
Una forma de crear propósitos que realmente funcionen es pasarlo por un filtro como es el caso de SMART y para entenderlo de forma correcta, vamos a poner un ejemplo práctico para un estudiante que necesita mejorar en Lengua.
- S (específico): Se puede ejemplificar cómo en lugar de el genérico “Estudiar Lengua” el objetivo es “hacer un esquema de cada tema en cuanto se acabe el mismo”.
- M (medible) “Tendré tres esquemas listos al final de cada mes”.
- A (alcanzable): No pidas un sobresaliente después de un 4, pide un 6 o un 7.
- R (relevante): ¿Por qué es importante para él o ella?
- T (límite de tiempo): Revisaremos el progreso cada domingo por la tarde.

Recuperar asignaturas: crear un plan de ataque posible
La recuperación de materias pendientes no debe vivirse como un castigo, sino como una oportunidad de reorganizar el aprendizaje con apoyo y orientación.
Igualmente importante es crear un plan de ataque para recuperar materias pendientes utilizando diversas estrategias como el micro-objetivo (hacer cinco ejercicios de repaso) o la visualización del éxito, el imaginar una situación de alivio y orgullo al aprobar la materia, es importante utilizar la emoción como motor.
Y sobre todo, que tu hijo o hija, se sienta implicado en la creación de ese plan de ataque y lo vea a sus ojos posible y con la suficiente motivación. Nuestro papel como padres es acompañarle en ese proceso.
Gestión del tiempo tras Navidad: volver al ritmo sin estrés
Volver a la rutina después de Navidad requiere equilibrio, especialmente en familias que buscan un colegio en Zaragoza que cuide el bienestar emocional del alumnado.
Primeramente hay que romper con los ritmos y costumbres de estas fechas.
En segundo lugar, es importante tomar la planificación sobre la autonomía, es necesario un horario para dar salida a todos los propósitos académicos que se han podido generar. Una recomendación es la de la creación de un calendario visual en la pared para que marquen no solamente exámenes o trabajos, sino también los días de descanso y eventos sociales destacables para nuestros hijos e hijas.
Es necesario en tercer lugar, realizar pausas activas para 25-30 minutos de estudio activo, y en cuarto lugar un día de revisión semanal para revisar el calendario semanal. Por ejemplo si hay pruebas o trabajos por entregar.

Acompañar para aprender: el papel clave de la familia y el colegio
El éxito del segundo trimestre no depende únicamente de la capacidad académica del alumno, sino del entorno educativo que le acompaña. El apoyo familiar, unido a la orientación del profesorado y a un trato cercano y personalizado, marca la diferencia.
En el Colegio San Gabriel, trabajamos cada día para que nuestros alumnos desarrollen no solo conocimientos, sino también resiliencia, organización y confianza en sí mismos. Acompañarles a superar el “no puedo” y transformarlo en “¿qué estrategia podemos usar?” es una de las claves de nuestro proyecto educativo.
Porque educar no es solo mejorar calificaciones, sino preparar a las personas para afrontar retos a lo largo de toda su vida.
Firma:
Enrique Villarig
Profesor de Ciencias – Colegio San Gabriel



