Multiactividad y Educación Física

¿Multiactividad en EF, sí? ¿Multiactividad en EF, no? He aquí uno  de los dilemas que se plantean a la hora de programar la materia. 

La verdad es que no hay una respuesta sencilla ni certera en su totalidad en ambos casos, si bien, al analizar de manera más pormenorizada distintos aspectos, tal y como se plantea en algunos centros, la respuesta tiende a su no aplicación, lo que no quiere decir que no pueda aplicarse, generar algunos aprendizajes (psicológicos y sociales básicamente) e incluso ser muy bien valorada.

Multiactividad y educación física en San Gabriel
Multiactividad y educación física en San Gabriel

Si atendemos al concepto de EF como materia, hay que recordar que su propia nomenclatura es “materia específica”, por lo que su criterios de evaluación y saberes básicos asociados, aunque en algunos bloques son generales, su estructura es específica y sus conocimientos, habilidades y destrezas, también. Esto implica que los aprendizajes de la materia deben ser específicos, tal y como se detallan en el primer bloque de criterios de evaluación y saberes básicos (en ellos se diferencian los tipos de actividad, deportes, etc, a realizar).

Alumnos de San Gabriel practicando deporte

Por otra parte, si atendemos a propuestas metodológicas de algunos aprendizajes  físicos y deportivos (descubrimiento, modelo de educación deportiva a través de la competición, modelo de aprendizaje basado en la comprensión, entre otros), observamos que nos refieren una duración de los aprendizajes que oscila en torno a las 15 sesiones, para que se pueda alcanzar un conocimiento básico de los elementos técnicos, tácticos y estratégicos de la modalidad; al aplicar modelos basados en la multiactividad, el número se reduce prácticamente a la mitad, por lo que los aprendizajes de tipo físico, técnicos, tácticos y estratégicos que implican aspectos decisionales del alumno, se desarrollan en menor medida. 

Alumnos de San Gabriel practicando deporte

Estos aspectos tienen unas implicaciones en la evaluación; si no profundizamos en las habilidades y destrezas físicas al disponer de menor tiempo (que igualmente implican procesos cognitivos del alumnado), el nivel de exigencia de las mismas en cada una de las actividades realizadas, será menor. Y no podemos olvidar que, aunque la persona es un todo, los aprendizajes desde la EF deben provenir desde lo físico.

No obstante, no podemos obviar, que el cambio de actividad por sí mismo, ya es un mecanismo de motivación, que incluso se recomienda a los deportistas en su tiempo de descanso tras la temporada. A nivel emocional, psicológico, de comunicación y relación entre los miembros del grupo, es cierto que se producirá una mejoría, aunque estos aspectos los podemos observar planteando los procesos de aprendizaje en EF sin la perspectiva de la multiactividad.

Alumnos de San Gabriel practicando deporte

Todos estos aspectos no quieren decir que el concepto de actividad física planteado desde la multiactividad sea incorrecto; la cuestión radica en el “dónde, cómo, cuándo y para qué” trabajar bajo el prisma de la multiactividad.

Sin duda alguna, en las primeras etapas en las que el aprendizaje de la actividad física es más genérico, y sobre todo, en las actividades extraescolares de carácter más lúdico, son el momento y lugar más apropiado para plantear la multiactividad. De ello tenemos múltiples ejemplos en la proliferación de asociaciones, empresas y organismos que plantean sus servicios de actividades desde este prisma (actividades de verano, ludotecas, campamentos, empresas de multiaventura, etc).