Ahora que estamos apunto de finalizar el curso 2024-2025, en el tramo de últimos exámenes, pruebas, exposiciones y proyectos finales, qué mejor momento para reflexionar sobre la ansiedad a la hora de enfrentarse a este tipo de situaciones, y cómo evitarla o controlarla.
¿Qué es la ansiedad por los exámenes?
La ansiedad ante los exámenes es una forma de estrés habitual en adolescentes: es normal sentir algo de nerviosismo o tensión ante una prueba difícil aunque la hayamos preparado bien. Sin embargo, cuando esa inquietud “se convierte en verdadera angustia” y el o la joven se enfoca en el miedo a fallar, baja notablemente su confianza y el fracaso puede aparecer con más motivo.
Según varios estudios, entre el 15% y el 25% de los estudiantes experimentan niveles elevados de ansiedad en época de exámenes, lo que suele tener “un impacto negativo considerable en su rendimiento académico” y en su salud mental.
Síntomas físicos y emocionales de la ansiedad en adolescentes
Comportamientos físicos más comunes
Cuando la ansiedad es leve, puede motivar al adolescente a estudiar más, pero la ansiedad excesiva tiene efectos perjudiciales. Los nervios pueden ayudar, pero el miedo abrumador y las dudas constantes durante el examen “pueden interferir en los resultados y hacer que te sientas mal”.
En la práctica, un alumno o alumna muy ansioso suele tener bloqueos, fallar en preguntas conocidas, y al final puede obtener peores notas que su verdadero nivel, lo que a su vez alimenta aún más la ansiedad.
Además del impacto académico, como puede ser en la concentración y en la memoria, la ansiedad continuada afecta la salud mental: puede mantener al adolescente en un estado de tensión crónica, provocando alteraciones del sueño, baja motivación general, irritabilidad y riesgo de desarrollar otros trastornos de ansiedad o depresión si no se trata a tiempo, además de dolores o tensiones musculares, dolor de cabeza y de estómago, sudoración excesiva, taquicardias, dificultades para respirar y hasta hipertensión.
Pensamientos negativos y su influencia en el rendimiento
La ansiedad ante los exámenes suele dispararse en la adolescencia porque en esta etapa el joven enfrenta presiones adicionales, como miedo al fracaso, a decepcionar a los padres, o a no cumplir con las propias expectativas. En la ansiedad adolescencia, estas preocupaciones se intensifican por los cambios hormonales y emocionales propios de esta etapa.
Entre las causas más comunes se incluyen:
- Perfeccionismo y autoexigencia: Los estudiantes muy perfeccionistas o con gran miedo a fallar tienden a preocuparse exageradamente por obtener la mejor nota.
- Falta de técnicas de estudio: El pánico puede surgir si el adolescente no domina buenos métodos de estudio o no organiza bien los contenidos (por ejemplo, dejar todo para última hora).
- Presión externa: Un ambiente familiar o escolar muy exigente (padres con altas expectativas, castigos por malas notas, comparaciones con otros), aumenta el estrés.
El clima emocional en casa influye: las familias con un estilo democrático (expectativas claras pero afecto y apoyo) suelen prevenir mejor la ansiedad que las de estilo autoritario - Otros factores personales: Baja autoestima, inseguridad, personalidad dependiente o controladora, y tendencia al pesimismo también predisponen a sufrir más ansiedad. Además, las chicas suelen reportar niveles de ansiedad ante exámenes más altos que los chicos.
Por eso es importante que los padres reconozcan las señales de alarma y brinden apoyo antes de que el problema empeore.

¿Es posible superarla? Consejos para reducir la ansiedad ante los exámenes
Cómo identificar la ansiedad en tu hijos
- Cambios en el estado de ánimo (irritabilidad, tristeza)
- Dificultad para dormir o despertarse
- Quejas físicas frecuentes antes de los exámenes
- Evitación del estudio o pensamientos como “voy a suspender”
- Llanto fácil o actitud derrotista
Los pensamientos negativos, “voy a suspender aunque estudie”, “no soy lo suficientemente bueno”, “si fallo, decepcionaré a todos” refuerzan la inseguridad y pueden provocar ese bloqueo mental del que estamos hablando, donde el joven se queda en blanco durante la prueba. El miedo al fracaso y la autocrítica excesiva son factores clave que agravan la ansiedad académica e influyen en el rendimiento.
Promover un estilo de vida saludable
Fomenta buenos hábitos de vida: Asegúrate de que duerma las horas suficientes (al menos 7-8 horas), se alimente bien y haga ejercicio físico regularmente. El descanso y la actividad física ayudan a liberar tensiones y mejoran la concentración. Conviene programar juntos pequeñas pausas de ocio: dar un paseo, escuchar música o charlar ayudan a romper la tensión. Una rutina cotidiana equilibrada fortalece la capacidad de afrontar retos con serenidad.
Enseñar técnicas de estudio efectivas
Organiza la planificación del estudio: Ayuda a tu hijo o hija a crear un horario realista, dividiendo las asignaturas y repasos en días diferentes. “Tener un hábito de trabajo diario” y planificar qué estudiar cada tarde ayuda a no dejarlo todo para el último minuto.
Guiarle en el uso de técnicas de estudio eficaces (subrayado, resúmenes, esquemas), es decir, aplicar de forma correcta las técnicas de aprender a aprender que les enseñamos en el POAT del Colegio San Gabriel, y motivación: que entienda por qué estudiar cada materia y cómo conecta con sus metas futuras. Estudiar con anticipación y en entornos tranquilos lo hará sentir más seguro.
Apoyo parental para reducir el estrés
Como padre o madre, puedes adoptar varias estrategias prácticas para reducir la ansiedad de tu hijo o hija ante los exámenes. Es fundamental escuchar y apoyar emocionalmente: valida sus sentimientos (“sé que te preocupan las notas”) y evita recriminaciones. Fomenta un ambiente donde se valore el esfuerzo más que el resultado.
Según expertos, un estilo educativo con expectativas realistas y afecto (no solo centrado en los logros académicos) ayuda a prevenir la ansiedad.

¿Qué hacer si tu hijo experimenta ataques de ansiedad antes de los exámenes?
Enseña técnicas de relajación: Practicar ejercicios de respiración profunda, mindfulness o relajación muscular progresiva antes y durante la época de exámenes puede calmar el cuerpo y la mente.
Por ejemplo, respira hondo varias veces antes de empezar a estudiar o antes del examen. En nuestro colegio practicamos estas técnicas con el proyecto “Muévete y respira en San Gabriel”.
Comunicación abierta y apoyo constante: Habla con tu hijo o hija sobre sus miedos académicos sin juzgar. Pregunta qué materia le resulta más difícil y ofrécele ayuda práctica (como repasar juntos problemas o ejercicios). No dramatices sus malas notas: refuerza que las notas no definen su valor y que siempre puede mejorar. Felicítale por su esfuerzo y sus avances, por pequeños que sean.
Comparte tu experiencia: hablarle de tus propias vivencias con los exámenes puede ayudarle a ver que la ansiedad es normal y manejable.
Busca ayuda externa si es necesario: Si notas que la ansiedad de tu hijo o hija persiste o empeora, consulta al orientador del colegio o al médico de cabecera. Pueden recomendar terapia psicológica especializada si es preciso. Un profesional puede enseñarle a manejar mejor el estrés y descartar otros trastornos de ansiedad.
¿Cómo ayudarle después del examen?
Después del examen, evita insistir demasiado en qué falló. Ayúdale a revisar con calma lo que salió bien y qué puede mejorar. Refuerza la idea de que equivocarse es parte del proceso de aprendizaje y que cada evaluación es solo un paso más.
En resumen, la ansiedad en adolescentes frente a los exámenes es una realidad que muchas familias enfrentan, pero no debe convertirse en un obstáculo para el aprendizaje.. Lo importante es saber identificarla y actuar de forma empática y organizada. Promover un entorno de apoyo, enseñar organización y relajación, y reforzar hábitos saludables ayudará a tu hijo a enfrentar los exámenes con más calma y confianza.
Con las herramientas adecuadas y tu acompañamiento, tu hijo o hija podrá afrontar los exámenes con más serenidad y menos miedo. Recuerda, que escuchar, guiar sin imponer y acompañar con empatía será siempre la mejor estrategia.
Si necesitas orientación adicional o quieres contactar con nuestro equipo de orientación educativa, estamos aquí para ayudarte.
👉🏻 Contacta con el Colegio San Gabriel
Aurora Frías Ortega
Tutora y profesora de Ciencias



