

Querido amigo que estás leyendo:
Hoy estoy escribiendo una carta a mano, en un momento peculiar y muy especial, en una era predominantemente digital.
Siento extraños el papel y la pluma entre mis dedos, podría ser la falta de costumbre en un mundo en el que la comunicación se ha vuelto tan efímera y veloz. El acto de redactar estas palabras con cuidado y paciencia, que cada trazo de tinta en el papel lleve una intención y un sentido, el observar mi caligrafía única entre todas las de las demás personas y el tiempo que dedico a pensar y reflexionar antes de plasmar cada palabra en el papel hace que me sienta diferente en un mundo en el que prima la inmediatez y la prisa.
Estas sensaciones me llevan a pensar en las bondades y beneficios de este tipo de escritura, de cómo puede ayudar a los chicos y chicas en su educación, pues siempre he considerado que las cartas son herramientas asombrosas para fomentar la creatividad y la expresión personal, permitiendo a los estudiantes expresarse libremente, pues no hay reglas estrictas sobre cómo redactar una carta personal, lo que les da libertad de usar su voz y estilo únicos. La escritura de cartas, además, fomenta el desarrollo del lenguaje, ya que los estudiantes tienen que organizar sus ideas, usar un vocabulario variado y estructurar sus pensamientos de manera coherente. La escritura de cartas a mano en educación no sólo promueve habilidades de escritura, sino que también ayuda en el desarrollo de habilidades motoras finas.
Pienso que es innegable que la tecnología ha transformado la educación, ofreciendo formas de acceder a la información y facilitando la interacción entre entornos virtuales, sin embargo, los medios de comunicación tradicional, entre los que se encuentra la carta, han sido durante mucho tiempo pilares fundamentales en la transmisión de conocimiento en las aulas y poseen cualidades únicas que complementan estas innovaciones pues fomentan la concentración y la conexión emocional.
El estudiante explora sus sentimientos y pensamientos para transmitirlos a otra persona, le ayuda a desarrollar habilidades emocionales y de empatía considerando los sentimientos del destinatario.
Siguiendo con mis reflexiones, me lleva a pensar cómo lo aplicamos en mi colegio, San Gabriel, donde ayudados por la tecnología y el método Flipped classroom, seguimos mimando la educación integral del alumnado, utilizando en el aula magníficas herramientas como es el escribir cartas a mano. La combinación armoniosa entre los medios de comunicación tradicional y las tecnologías emergentes puede enriquecer el panorama educativo y preparar a los estudiantes para los desafíos del mundo actual.
Siento que el escribir una carta a un amigo, familiar o incluso a otros estudiantes de diferentes lugares, puede representar una experiencia gratificante tanto para el remitente como para el destinatario, ayudando a fortalecer relaciones personales y siendo un regalo personalizado para alguien especial, mostrando dedicación y atención y convirtiéndose en un hermoso gesto personal.
Quizás sea una nostalgia pasajera, pero esta carta escrita a mano lleva consigo una autenticidad que espero puedas sentir al leer mis palabras.
Con cariño te mando, querido lector, un abrazo.
Susana





